El problema
El bingo de la junta familiar se lleva a mano: alguien canta los números de una bolsa, otro anota en una hoja cuáles salieron y cada jugador revisa su cartón de papel a ojo. Se cantan números repetidos, se pierde la cuenta, y cuando alguien grita bingo hay que reconstruir la partida entera para verificar. Es un juego social frenado por su propia contabilidad.
Lo que hicimos
Construimos Bingoo como producto propio: cuatro herramientas para la misma noche de juego.
El tablero lleva la cuenta de los 75 números y funciona con la voz — cantas el número y la app lo marca, con reconocimiento en español de Chile, así que "cuarenta y dos" se entiende sin deletrear. Hay cinco modos de juego: completo, L, U, O y X, cada uno con su patrón de celdas para ganar.
Mis cartones resuelve la parte tediosa: fotografías el cartón físico y la visión por IA lee los números y lo digitaliza. Nadie tipea veinticinco casillas a mano. El generador arma cartones aleatorios listos para imprimir cuando no tienes cartones físicos, y el grabador te deja cantar los 75 números con tu propia voz y descargarlos como audio para usarlos en la partida.
El resultado
Una app que se abre y se usa: sin registro, sin instalar y sin servidor propio — todo el estado vive en el navegador. Es un ejemplo chico y honesto de dónde poner IA: no en el marketing, sino en el único paso que de verdad aburre a la persona. La medimos con Kilden, nuestra propia plataforma de datos de producto.


